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Estoy embarazada

¡Se confirmó! Estoy fascinada, pero me planteo muchas preguntas ...

Mi cuerpo está cambiando

Náuseas, fatiga, dolor de espalda: ¿Cómo cuidarme para evitarlos?

Mi futuro bebé

¡No sé todavía cómo se verá, pero sigo de cerca su desarrollo!

Mi bebé y yo

¡9 meses, un tiempo de espera para llegar a conocer y amar ...!

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A partir de ahora, tengo que comer por dos. Y si es posible, sin duplicar el peso.

Me preparo para la lactancia

Decidí dar pecho: ¿Hay alimentos que deba evitar y acciones adecuadas para tomar?

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¿Qué es lo que cambia en mi vida?

“Tendré una nueva vida bajo mi responsabilidad. ¿Qué es lo que debo cambiar en mi vida?, ¿cómo percibe mi bebé mi forma de vida?, ¿cómo percibe mis angustias, mi estrés?”.

Cambia tu vida.

Desde este instante comienza para ti una nueva vida, esperando la pronta llegada del bebé. Tu cuerpo cambia y deberás adaptarte a tu nuevo estado. Por lo demás, el efecto de las hormonas te hará cambiar tu ritmo desde el comienzo de tu embarazo; entre otras cosas, podrás sentirte más somnolienta que lo acostumbrado.

La naturaleza te está protegiendo, déjala actuar, no te opongas a ella y no pretendas tener un hijo “además” de todo lo demás. No actúes como si no estuvieses embarazada y acomoda todo el tiempo necesario para vivir plenamente tu embarazo. Siempre tendrás amigas que te contarán cómo llevaron una vida centellante a pesar del embarazo, pero recuerda que cada mujer y cada embarazo son únicos y que eres tú quien debe encontrar el ritmo y modo de vida que te convienen.

Aprovecha tu embarazo.

El período del embarazo es relativamente corto: no desperdicies estos momentos privilegiados; si sabes adaptarte, no cabe duda que te enriquecerán. Debes relativizar lo que no es importante, aprender a concentrarse en lo que sí es valioso de verdad, tus prioridades cambiarán y, por lo general, escogerás lo que te parecerá evidente. En ti se producirá un trabajo complejo de gestación psíquica.

El embarazo no es una enfermedad, es sólo un estado fisiológico especial en que tendrás que procurar hallar un equilibrio entre las necesidades de la vida diaria y tu nuevo estado. Debido al embarazo, tu flujo sanguíneo y frecuencia cardíaca aumentan, tus riñones trabajan a la par y poco a poco te sentirás sofocada ante el más mínimo esfuerzo. El bebé crecerá poco a poco y deberás cargar este peso extra. Tu centro de gravedad cambiará, acompañado por el riesgo de caídas y accidentes.

Todos estos cambios causan cierto cansancio, que no debes subestimar. Las condiciones de trabajo muy pesadas son un factor importante en los partos prematuros. A veces, es posible conseguir un cambio de puesto de trabajo o un horario especial.
 
En casa, será sensato establecer tiempos de descanso entre las labores del hogar, saber delegar y evitar cargar pesos.

Si acostumbrabas a practicar ejercicios físicos, habrá que adaptarlos a tu estado y evitar todo deporte enérgico: es cosa de sentido común. Vigila tu cuerpo, los dolores del bajo vientre y el cansancio son buenos indicadores de la necesidad de descansar o de consultar al profesional de la salud.

Adopta una vida sana.

Si fumas, lo mejor es dejar de hacerlo. El tabaco (nicotina) reduce el diámetro de las arterias nutricias de la placenta y altera la alimentación del bebé.

El alcohol queda totalmente prohibido para una mujer embarazada, porque pasa de inmediato a la sangre del bebé, cuyo hígado no está preparado para reaccionar frente a este compuesto extraño. El alcoholismo fetal es más frecuente de lo pensado y trae graves consecuencias para el niño: bajo peso al nacer, síndrome de carencia al nacer y retardo intelectual y psicomotor durante la niñez.

Por supuesto, las drogas están asimismo prohibidas. Son causantes del síndrome de carencia al nacer, de abortos espontáneos, malformaciones, bajo peso y nacimiento prematuro.

Finalmente, todos los medicamentos deben ser recetados por el Profesional de la salud, en ningún caso puedes auto medicarte.

Cuídate.

En lo que se refiere al ocio y las vacaciones, hay que aplicar el sentido común. Evita el cansancio, los tropezones, las sacudidas, las emociones que son fuente de contracciones uterinas. El bebé percibe tu estrés y emociones a través de las hormonas del estrés, las que pasan a su organismo atravesando la placenta. Lo mejor es protegerse ante las emociones fuertes, procurando llevar una vida tranquila. Aprende a recibir emociones gratas, el bebé también percibe lo que es agradable para ti  (ver el artículo “Mi placer y el suyo”).

En lo referente a tu vida sexual, no existe riesgo de que el bebé pueda ser herido durante una unión.

Dormir es importante, te permite recuperarte, pero el sueño estará a menudo perturbado durante el embarazo. Busca una posición adecuada, de costado, levanta las piernas si las sientes pesadas.

Limita las bebidas cola que contienen cafeína. Sale a tomar aire y tómate tiempo para relajarte. La ansiedad y ambivalencia, que frecuentemente rodean a una mujer embarazada influyen con fuerza en los trastornos del sueño.

Comer bien es importante, tanto para ti como para él.

Finalmente, desde el punto de vista de tu alimentación, no es necesario cambiar tus costumbres en forma total, pero aprovecha el tiempo del embarazo para analizar lo que es bueno para tu hijo y para ti (ver el artículo “Cambian mis necesidades, ¿Cómo organizar mi alimentación?”) Toma las precauciones necesarias ante las infecciones. (ver el artículo “¿Acaso soy más frágil ahora?”)
 
La alimentación es un factor importante para la educación del niño por venir. Tú tienes el papel de enseñarle la diversidad del mundo. Este despertar del gusto se produce en forma natural mediante la ingesta de una alimentación variada y equilibrada durante el embarazo (ver el artículo “Mi bebé aprende el sabor y los olores”). Esto permite despertar los sentidos del bebé, gracias a las interacciones que tiene contigo.

Lo que cambia en tu vida, es este niño por llegar, aprovecha estos nueve meses de embarazo para prepararte. Lo lograrás mejor viviendo plenamente el momento presente.

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* La leche materna es el mejor alimento para tu pequeño, pues contiene todos los nutrientes que tu hijo necesita, cubre las necesidades para su crecimiento y desarrollo, refuerza su sistema inmune y lo protege de alergias y enfermedades. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que todos los bebés se alimenten exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses de edad. Nestlé apoya esta recomendación. Si no es posible amamantar a tu bebé, consulta a tu pediatra por la alternativa más adecuada. Él te recomendará la mejor forma de alimentarlo. 

* La información desplegada está debidamente fundamentada, sin embargo es de considerarse que está dirigida a personas sanas o sujetas a un control médico, por lo tanto recomendamos visitar a tu médico y obtener la retroalimentación necesaria para atender las presentes recomendaciones.
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